Desde el sedentarismo social a la mala alimentación o circulación, podemos provocar una temprana jubilación corporal a nuestro organismo. Por suerte existen alternativas como el Método EPA, el entreno personal adaptado de ASPAYM Catalunya

Los malos hábitos y otros problemas de salud también se deben combatir desde la discapacidad. El deterioro de los cuerpos se acelera por las largas horas de trabajo sentados o la falta de autocuidados. También por los nuevos modelos de ocio, más basados en la maratón de Netflix que en la de 42 km. Conocerlos y aprender a combatirlos son útiles para evitar una ‘jubilación’ corporal temprana.

Y es que tradicionalmente se achaca a las personas con discapacidad física una serie de dolencias inamovibles. El dolor neuropático o la vejiga neurógena son los más recurrentes. Pero hay otros problemas igualmente molestos, muchas veces derivados de los hábitos, que podemos combatir nosotros mismos, sin asistencialismos. Conozcámoslos.

Sedentarismo social

Está claro, ¿no? El sedentarismo no pasa solo por «estar sentado y ya». Este tipo de sedentarismo que debilita nuestra red de afectos y contactos hace mella en nuestro ánimo y en nuestro cuerpo. En edades tempranas (adolescentes y jóvenes), se relaciona directamente con su fracaso escolar.

En el caso de los adultos exaspera su sentido del humor y les empuja a sentimientos depresivos. A veces suscita conductas autolíticas y pensamientos suicidas, y les carga con sentimientos negativos de soledad no deseada.

Resulta, en definitiva, un mal del siglo XXI que conviene combatir, también desde la discapacidad. Como hemos visto recientemente, hasta en el acto social de comer existe ese peligro de aislamiento físico y emocional.

Escaras

Quizá las escaras sí sean uno de los problemas más vinculados a las personas con discapacidad. Sin embargo, a ojos de muchas personas siguen siendo un auténtico misterio. Además de la inmovilidad inferior, las escaras se causan por factores vinculados a la edad, a la anemia o al estado de ánimo.

Combatir las úlceras por presión con un buen cojín antiescaras es esencial. Pero en ocasiones no es suficiente. La vigilancia y una serie de rutinas que nos obliguen a acometer con regularidad cambios posturales son cruciales. En definitiva, contar con una colección de hábitos que nos obliguen a levantarnos de la silla será muy saludable para mitigar una de las dolencias más comunes de las personas con discapacidad.

Pérdida de movilidad

La falta de ejercicio, unida o no a la discapacidad, conlleva a la larga la pérdida de movilidad. Y es cierto que la misma discapacidad en sí obliga a que parte de nuestro cuerpo esté inmovilizado. Por ello debemos redoblar nuestros esfuerzos para contar con el resto de nuestros músculos en un estado óptimo.

Es vital, pocas veces mejor dicho, mantener un organismo vigoroso y en forma. Tener los miembros inferiores inmovilizados no debe ser pretexto para dejar de cuidarnos. Un cuerpo que se cuida y se mantiene a través del ejercicio y el entrenamiento nos previene contra la pérdida de movilidad.

No conviene olvidar que necesitamos miembros superiores en pleno estado de gracia para ayudarnos con las cotidianeidades del día a día.

Dolores en hombros y brazos

Los problemas por defecto también lo pueden ser por exceso. En la misma línea, los sobreesfuerzos mal calculados pueden suponer dolencias en hombros y brazos. No cabe desdeñar que tenemos que educar a nuestro cuerpo para hacer nuevas tareas físicas.

Las transferencias en vehículos o de la cama a la silla, así como alardes de todo tipo, requieren de unos músculos robustos. Un mal cálculo puede generarnos una lesión y, a la larga, problemas para acometer estas tareas. Para prevenir tendinitis o una artrosis también es importante controlar la masa muscular y la grasa de las partes de nuestro cuerpo que movemos. Dicho de otra forma, vigilar nuestro peso es fundamental para conocer también nuestros límites.

Exceso de peso

Los malos hábitos alimenticios pueden suponer un problema añadido a nuestro estado de salud. Un cuerpo con exceso de peso no responde de igual manera a una rehabilitación. Por desgracia, las personas con discapacidad contamos con elementos de riesgo que pueden empujarnos a la obesidad. Desde ciertas medicaciones que alteran el apetito a las dificultades de deglución (disfagia). Pero también la falta de entornos accesibles y adaptados para hacer ejercicio.

Conviene mantenerse siempre dentro del estándar saludable, sin caer en trampas estéticas. Quemar las grasas de más, en nuestras posibilidades, debe ser una meta prioritaria. Hemos de mirar por la preparación de nuestro cuerpo con la vista en el hoy, pero con la mirada en el mañana.

Estreñimiento

Directamente vinculado con lo anterior, el estreñimiento nos puede suponer un problema por muchas causas. La alimentación mejorable es una. Ciertas comidas condicionan el tránsito intestinal de forma más directa. Pero también es problema no disponer de una correcta pauta de irrigaciones, o un horario disciplinado de evacuación. Además, existen algunas medicaciones que, en sus efectos secundarios, propician el estreñimiento.

Incluso puede generarlo una incorrecta posición en el aseo. Pero sin duda directamente vinculado con el estreñimiento se encuentra la condición física. Para regular el tránsito intestinal no hay nada más apropiado que un organismo en plena forma.

Mala circulación

Vigilar nuestra circulación sanguínea no es asunto menor. Los calambres y hormigueos pueden resultar bien molestos, e incluso perturbar nuestros ciclos de sueño.

Otras consecuencias de la mala circulación son la pronta fatiga, manchas y entumecimientos. También puede suscitar otros problemas de índole más seria, tanto en la digestión como en nuestros riñones.

Estar al tanto de estas realidades es una cautela que puede prevenirnos de sufrir, en un futuro, alguna complicación cerebrovascular de carácter serio. Como un trombo, un ictus o un infarto de miocardio. Pero vigilar es solo una parte del trabajo. Existen, de nuevo, otras formas de favorecer la circulación.

Frente a esto, el Método EPA: Entreno Personal Adaptado

Enumerados ya varios de los problemas de salud que combatir tengamos o no discapacidad, es hora de tratar de aportar una solución. En ese sentido, ASPAYM Catalunya cuenta con el Método EPA (Entreno Personal Adaptado). Esta técnica se integra en su área de Deporte y Salud, y ofrece soluciones para los problemas arriba listados a través de un programa individualizado a todas las personas. Tengan o no discapacidad.

Pero si por algo destaca es por la respuesta que da enfocada a las personas con discapacidad. «El método EPA es un instrumento único que viene a garantizar a las personas con lesión medular un trabajo de activación, tonificación y potenciación muscular por debajo de lesión», valora Antonio Reyes, presidente de ASPAYM Catalunya y director general de Federación Nacional ASPAYM.

«El principal beneficiario de estas mejoras es una persona con tetraplejia», añade. Tanto completa como incompleta. A mayores, el método EPA también contempla casos de paraplejia (completa e incompleta), espina bífida, ictus, COVID y accidentes traumáticos.

Sin ejercicios de fuerza y cardio, el programa brinda más salud y tono muscular a cada persona, de acuerdo a sus necesidades y a las circunstancias de su diagnóstico, al que complementa con una exploración motora sensitiva. Cuenta con terapias activas, de entrenamiento funcional que abarca movimiento y conciencia corporal. Pero también con método Pilates y Perfetti, que reconectan por debajo de lesión a través del trabajo muscular y articular.

Entre sus terapias pasivas incluye fisioterapia y activación muscular corporal con tecnología E-Fit de última generación, que potencia la recuperación muscular. A mayores, cuenta con la figura del doctor Albert Borau Durán, una eminencia en la urología enfocada a la lesión medular y que ofrece apoyo médico en situaciones específicas como vejiga neurógena, problemas de suelo pélvico o dolencias de próstata, entre otras.

El método EPA dispone de un programa de iniciación de 3 semanas, que comprenden 6 sesiones; y otro de adaptación de 3 meses, que comprende entre 12 y 24 sesiones. Para inscribirse basta con enviar un email a hola@aspaymcatalunya.org o bien contactar a través de Whatsapp en el número 608 091 076.

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